Eran
las nueve y ya era hora de abrir los ojos, todo estaba en silencio. Ya se me
había hecho tarde y baje rápidamente al pequeño comedor que tengo en la planta
baja, esperaba el desayuno ya echo, pero recordé inmediatamente que yo vivo
solo, y tuve que hacérmelo solo. Me vestí y fui corriendo hacia el colegio a
realizar el trabajo que me encomendaron, observarla.
Su nombre, es Elizabeth y es una chica muy tímida
y muy gentil, aunque también por otro lado, ella es inestable y tiende a
explotar emocionalmente de un momento a otro. Suele ser muy retraída, y tiene muy
pocos amigos; un grupo pintoresco por así decirlo.
Andreo,
una persona algo callada pero al final es confiable y amigable, tiene piel
blanca y cabello rubio con ojos azules oscuros. Sigue Michelle una Chica de
actitud muy hiperactiva, que a veces llega a ser muy molestosa, ella tiene el
cabello castaño y ojos amarrillos. Creo que al final también soy pate de esto, yo,
Adrián Justiniano el guardián de Elizabeth. Yo tengo la piel pálida el cabello
negro y ojos con un tono medio rojizo.
Bueno,
como termine aquí en esta situación es un historia corta, desde que tuve
conciencia, casi al salir del útero de mi “madre”, estuve esperando a que ella
naciera también, ya que se me encomendó desde esta edad esperarla, encontrarla
y protegerla. Mis padres me abandonaron y crecí en un orfanato hasta que aprendí
a hablar, después me adoptaron una familia adinerada, y cariñosa a los 5 años, lástima
que ese cariño me duro solo un año porque murieron cuando tenía 6. Después quede
al cuidado del hermano de esa mujer, mi tío, al cual nunca veo, el me dejo a
cargo de un mayordomo de confianza, el se convirtió en mi padre al final. Él se
extrañaba de mi actitud pues yo era diferente, no me afectaban esas pérdidas, o
la soledad, no, yo solo seguía esperando el momento de encontrar mi objetivo y
lo demás puede pasar por mi lado sin
herirme. A mis siete años, cuando ya me tocaba ir al colegio la conocí.
El verla debería ser lo más bello que me pudiese
pasar, pero a primera vista, me di cuenta que era una niña muy cerrada, tanto
que no podía hablar con nadie sin titubear primero; se encontraba en mi curso como
era de esperarse, así que se me iso fácil la tarea de acercarme aquellos días,
desde entonces somos " Amigos", aunque en realidad me parece sentir
algo de odio hacia ella, porque no puedo vivir sin estresarme cada día, además , la ley que se me dicto es que si ella
muere, yo la tendría que seguir en la muerte también. Bueno, después de eso en
los años consecutivos se nos unió Michelle, que fue, si no me equivoco, en
quinto de primaria, una niña alegre con múltiples adornos en el cabello, muy
quisquillosa e hiperactiva. Después vino Andreo, que se nos unió en segundo
intermedio, mas callado y calmado, tanto que sinceramente, no recuerdo como vino a dar a
nuestro circulo.
Al
llegar a tercero intermedio, mi tutor, el mayordomo de confianza, murió , pero afortunadamente
yo ya podía cuidarme solo, ya tenía una mente lo suficientemente madura, así
que le pedí a mi tío que no mandara a nadie . Pero una noche , el llego Fernard,
creía que lo había enviado mi tío, tenía
el pelo rubio, y ojos verdes, era de piel pálida; alto de buen porte, una cara hierática
perturbarte, era del tipo de personas que mi tío sabe enviar para sus recados, pero
este era diferente, tenía algo raro, cuando lo estudie con la mirada mientras
lo saludaba note una pequeña pluma que caía de detrás de su sacón, lo deje
pasar y lo vi, tenía unas alas blancas en la espalda, se giro y me dijo –ya llego la hora Adrián- lo sabía,
ya había empezado, el hecho, por lo cual soy su protector
Mientras lo sentaba en mi sala y le pasaba una
taza de te me decía
-Adrián, estoy aquí
para observar los avances de la operación,(risitas) deberás rendirme cuentas a mi cada semana, así
que esperemos que no existan asperezas entre nosotros, entendido?-
Afirme
con la cabeza, no podía negarme, era esto por lo que por tanto tiempo estuve esperando,
el inicio del despertar.