domingo, 17 de marzo de 2013

Prologo: Hola



Eran las nueve y ya era hora de abrir los ojos, todo estaba en silencio. Ya se me había hecho tarde y baje rápidamente al pequeño comedor que tengo en la planta baja, esperaba el desayuno ya echo, pero recordé inmediatamente que yo vivo solo, y tuve que hacérmelo solo. Me vestí y fui corriendo hacia el colegio a realizar el trabajo que me encomendaron, observarla.
 Su nombre, es Elizabeth y es una chica muy tímida y muy gentil, aunque también por otro lado, ella es inestable y tiende a explotar emocionalmente de un momento a otro. Suele ser muy retraída, y tiene muy pocos amigos; un grupo pintoresco por así decirlo.
 Andreo, una persona algo callada pero al final es confiable y amigable, tiene piel blanca y cabello rubio con ojos azules oscuros. Sigue Michelle una Chica de actitud muy hiperactiva, que a veces llega a ser muy molestosa, ella tiene el cabello castaño y ojos amarrillos. Creo que al final también soy pate de esto, yo, Adrián Justiniano el guardián de Elizabeth. Yo tengo la piel pálida el cabello negro y ojos con un tono medio rojizo.
Bueno, como termine aquí en esta situación es un historia corta, desde que tuve conciencia, casi al salir del útero de mi “madre”, estuve esperando a que ella naciera también, ya que se me encomendó desde esta edad esperarla, encontrarla y protegerla. Mis padres me abandonaron y crecí en un orfanato hasta que aprendí a hablar, después me adoptaron una familia adinerada, y cariñosa a los 5 años, lástima que ese cariño me duro solo un año porque murieron cuando tenía 6. Después quede al cuidado del hermano de esa mujer, mi tío, al cual nunca veo, el me dejo a cargo de un mayordomo de confianza, el se convirtió en mi padre al final. Él se extrañaba de mi actitud pues yo era diferente, no me afectaban esas pérdidas, o la soledad, no, yo solo seguía esperando el momento de encontrar mi objetivo y lo demás puede  pasar por mi lado sin herirme. A mis siete años, cuando ya me tocaba ir al colegio la conocí.
 El verla debería ser lo más bello que me pudiese pasar, pero a primera vista, me di cuenta que era una niña muy cerrada, tanto que no podía hablar con nadie sin titubear primero; se encontraba en mi curso como era de esperarse, así que se me iso fácil la tarea de acercarme aquellos días, desde entonces somos " Amigos", aunque en realidad me parece sentir algo de odio hacia ella, porque no puedo vivir sin estresarme cada día,  además , la ley que se me dicto es que si ella muere, yo la tendría que seguir en la muerte también. Bueno, después de eso en los años consecutivos se nos unió Michelle, que fue, si no me equivoco, en quinto de primaria, una niña alegre con múltiples adornos en el cabello, muy quisquillosa e hiperactiva. Después vino Andreo, que se nos unió en segundo intermedio, mas callado y calmado, tanto que  sinceramente, no recuerdo como vino a dar a nuestro circulo.
Al llegar a tercero intermedio, mi tutor, el mayordomo de confianza, murió , pero afortunadamente yo ya podía cuidarme solo, ya tenía  una mente lo suficientemente madura, así que le pedí a mi tío que no mandara a nadie . Pero una noche , el llego Fernard,  creía que lo había enviado mi tío, tenía el pelo rubio, y ojos verdes, era de piel pálida; alto de buen porte, una cara hierática perturbarte, era del tipo de personas que mi tío sabe enviar para sus recados, pero este era diferente, tenía algo raro, cuando lo estudie con la mirada mientras lo saludaba note una pequeña pluma que caía de detrás de su sacón, lo deje pasar y lo vi, tenía unas alas blancas en la espalda, se giro  y me dijo –ya llego la hora Adrián- lo sabía, ya había empezado, el hecho, por lo cual soy su protector
 Mientras lo sentaba en mi sala y le pasaba una taza de te me decía
-Adrián, estoy aquí para observar los avances de la operación,(risitas)  deberás rendirme cuentas a mi cada semana, así que esperemos que no existan asperezas entre nosotros, entendido?-
Afirme con la cabeza, no podía negarme, era esto por lo que por tanto tiempo estuve esperando, el inicio del despertar.